Sunday 29 March 2020
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reliefweb - 3 days ago

World: Un plan de choque para garantizar el suministro global de alimentos

Country: World Source: Food and Agriculture Organization of the United Nations El economista jefe de la FAO se ala distintas v as para mitigar el impacto mundial del COVID-19 en la agricultura y los sistemas alimentarios Los gobiernos est n lanzando campa as a gran escala contra el coronavirus, y los planes de choque deber an incluir medidas destinadas a disminuir las perturbaciones en las cadenas de suministro alimentario. La pandemia de COVID-19 ha generado una profunda crisis a nivel mundial, con medidas sin precedentes para restringir los movimientos de la poblaci n y el uso a gran escala de fondos p blicos para combatir la amenaza de un nuevo coronavirus que no conoce fronteras. Su xito pasa por establecer planes coherentes y eficaces para nuestros sistemas alimentarios. El economista jefe de la FAO, M ximo Torero Cullen, explica las formas en que los pa ses pueden plantear y elaborar estos planes. A medida que m s pa ses adoptan pol ticas de confinamiento para contener y mitigar la crisis del COVID-19, existe el riesgo de que nos quedemos sin alimentos? La respuesta r pida es tanto s como no. Existe ese riesgo, pero tenemos muchas formas de limitar esa posibilidad, y cuanto antes adoptemos medidas, mejor podremos evitar que se agrave la crisis sanitaria mundial. En este momento, los estantes de los supermercados est n a n bien surtidos. Pero podemos ver se ales de que las presiones debidas al confinamiento est n empezando a afectar a las cadenas de suministro, como sucede con la ralentizaci n del transporte mar timo. Las interrupciones, en particular en el sector de la log stica, podr an tener consecuencias en los pr ximos meses. Los gobiernos est n lanzando campa as a gran escala contra el coronavirus, y los planes de choque deber an incluir medidas destinadas a disminuir las perturbaciones en las cadenas de suministro alimentario. E stas deben mantenerse operativas, obviamente para todos y en particular para los m s vulnerables, teniendo en cuenta que los imperativos de salud p blica exigen la colaboraci n de todos, algo que debe ser posible. As que la respuesta larga, por as decirlo, es no, porque no podemos permitirnos cometer errores que agravar an el sufrimiento de la poblaci n. Cu l es el primer paso? Las respuestas de pol ticas coordinadas abarcan todos los pasos, pero perm tan me hacer hincapi en la prioridad de impulsar la capacidad para mejorar la ayuda alimentaria de emergencia y reforzar las redes de seguridad para las poblaciones vulnerables. Las escuelas est n cerrando en todo el mundo, lo que significa que 300 millones de ni os se perder n los almuerzos escolares, que para muchos eran ya la base fundamental de una dieta nutritiva. Adem s, el confinamiento se traduce en despidos y en una reducci n de los ingresos, lo que hace que sea m s dif cil para las familias poner comida en la mesa. Estos hogares necesitan dinero en efectivo m s que cualquier otra cosa. Son apropiados los pagos nicos -como los empleados por ejemplo por Hong Kong y Singapur-, o las transferencias m ltiples de efectivo, utilizando programas existentes como el SNAP (siglas en ingl s de Programa Asistencial de Nutrici n Suplementaria)en los Estados Unidos, o la iniciativa de China para acelerar los pagos del seguro de desempleo. Per ayuda a las personas vulnerables aumentando las prestaciones en efectivo para los mayores de 65 a os. En algunos contextos, ser n efectivas las moratorias de impuestos y pagos de hipotecas, como las que ofrece Italia en su iniciativa Cura Italia . Es importante que esas medidas sean s lidas y cre bles, ya que la previsibilidad es esencial en una situaci n en que los trabajadores se ven obligados a quedarse en casa y practicar el distanciamiento social. Como refuerzo, tambi n pueden movilizarse los bancos de alimentos y contar con el empe o de organizaciones ben ficas y no gubernamentales para distribuir alimentos Cu l es el papel del mercado mundial de alimentos? El comercio mundial de alimentos debe continuar. Una de cada cinco calor as que la gente consume ha cruzado al menos una frontera internacional, dato superior en m s del 50 por ciento respecto a hace 40 a os. Los pa ses de ingresos bajos y medios abarcan cerca de un tercio del comercio mundial de alimentos, que contribuye de forma muy importante tanto a sus ingresos como a su bienestar. Los pa ses que dependen de la importaci n de alimentos son especialmente vulnerables a la ralentizaci n de los flujos comerciales, sobre todo si, como ha venido ocurriendo, sus monedas pierden valor. Si bien es probable que en todas partes se produzcan subidas delos precios alimentarios al por menor, sus efectos son m s adversos cuando son repentinas, extremas, vol tiles y cuando el gasto en alimentos representa un porcentaje mayor del presupuesto familiar. Y aqu es donde las alzas pueden tener un impacto a m s largo plazo en el desarrollo humano y la productividad econ mica en el futuro. Los pa ses deben examinar de forma inmediata sus opciones de pol tica comercial y fiscal -as como sus posibles repercusiones-, y trabajar conjuntamente para crear un entorno favorable para el comercio alimentario. Se deben evitar las pol ticas de empobrecer al vecino , que surgieron en forma de mayores impuestos a las exportaciones -o directamente prohibirlas- por parte de algunos pa ses durante la crisis mundial de los precios alimentarios de 2008. Tienden a producir reacciones de imitaci n y empeoran las cosas para todos, no s lo para los socios comerciales m s peque os. Un comercio mundial de alimentos abierto contribuye a mantener operativos los mercados de alimentos en sentido descendente. En realidad, lo que ayudar a a estabilizar los mercados mundiales ser a reducir temporalmente los perjudiciales aranceles a la importaci n, las barreras comerciales no arancelarias y los impuestos sobre el valor a adido. Como m nimo, debemos hacer nuestro el juramento hipocr tico de los m dicos. Qu hay de los mercados nacionales? La mayor parte del suministro de alimentos se lleva a cabo dentro de los propios pa ses. Pero existen cadenas de suministro, que en el caso de los agricultores forman una compleja red de interacciones en la que participan campesinos y trabajadores agr colas, insumos clave como fertilizantes, semillas y medicamentos veterinarios, plantas de procesado, transporte de mercanc as, minoristas y otros. Una pandemia global pondr r pidamente esas redes a dura prueba, por lo que, para evitar la escasez de alimentos, hay que hacer todo lo posible por mantenerlas intactas y funcionando de manera eficiente. Todos sabemos que la fruta que no se recolecta o se deja de vender se echar a perder, pero este tipo de limitaciones temporales interactivas son comunes a lo largo de la cadena. En ltima instancia, los agricultores no cultivar n lo que nadie puede comprar, por lo que el problema es la asequibilidad, pero tambi n la disponibilidad y accesibilidad. Es fundamental garantizar la seguridad de los trabajadores del sistema alimentario, por lo que es necesario cerciorarse de que existen medidas sanitarias in situ, con la posibilidad de bajas por enfermedad e instrucciones y capacidad para el distanciamiento f sico, y lo mismo se aplica al sector de la distribuci n. M s de una cuarta parte del trabajo agr cola del mundo lo realizan trabajadores migrantes, por lo que para evitar la escasez de mano de obra deber an acelerarse los protocolos para obtener visados, aunque esto resulte contradictorio en este momento. As como los trabajadores sanitarios de primera l nea son aplaudidos como h roes, los que trabajan en la infraestructura b sica de nuestro sistema alimentario en estos tiempos dif ciles merecen reconocimiento y gratitud, y no estigmatizaci n y abandono. Mientras tanto, debe prohibirse la entrada de visitantes en las instalaciones de producci n, as como a los almacenes y mercados mayoristas. Los puntos de venta final, como los supermercados, han comenzado a reducir horarios y a rotar su personal, mientras que cada vez se usan m s los servicios de reparto a domicilio sin contacto. Las plataformas de comercio electr nico tienen en este contexto un enorme potencial, como se ha demostrado en China. Y los peque os campesinos? Una paradoja del hambre en el mundo es que, a pesar de su actividad, los peque os agricultores de las zonas rurales de pa ses en desarrollo corren ellos mismos un riesgo desproporcionado de sufrir inseguridad alimentaria, siendo sus bajos ingresos una de las principales razones. Ser a tr gico que se agudizara este problema y se redujera su capacidad de producir alimentos, en un momento en que estamos tratando de asegurarnos de que el suministro alimentario siga siendo adecuado para todos. As que los responsables de las pol ticas deben prestarles atenci n. Lo que sabemos -y lo vimos durante los confinamientos en A frica occidental durante la crisis del E bola- es que la restricci n de los movimientos y los cierres de carreteras frenan el acceso de los agricultores a los mercados tanto para comprar insumos como para vender productos. Tambi n reducen la disponibilidad de mano de obra en los momentos de m xima actividad estacional. El resultado es que los productos frescos pueden acumularse sin ser vendidos, lo que provoca p rdidas de alimentos, y de ingresos para los productores. Se trata de una cuesti n doblemente pertinente para A frica, donde el suministro de alimentos se ve ya amenazado por el flagelo de la langosta del desierto. Otra cuesti n que surge aqu es que lo que hemos visto hasta ahora es una oleada excepcional de compras de alimentos no perecederos. En Italia, la demanda de harina se ha disparado en un 80 por ciento. Los productos enlatados est n de moda. Sin embargo, debido a factores psicol gicos y a las restricciones de movimientos, se ha comprobado que se venden peor los productos frescos y el pescado, alimentos que son m s dif ciles de almacenar para su consumo futuro. Entonces, qu hacer? Resultan esenciales los pagos temporales en efectivo para los agricultores pobres, as como las subvenciones para reiniciar la producci n. Los bancos pueden eximir de intereses a los pr stamos a los campesinos y ampliar los plazos de devoluci n; se puede inyectar capital en el sector agr cola para ayudar a las peque as y medianas empresas -y a sus trabajadores- a mantenerse a flote. Durante la emergencia, los gobiernos pueden intentar comprar productos agr colas a los peque os productores para establecer reservas estrat gicas de emergencia con fines humanitarios. El aislamiento impuesto en China en torno a la ciudad de Wuhan nos ense a algunas lecciones. Se reactiv la iniciativa de la cesta de hortalizas -concebida en 1988-, que permite el acceso de los residentes urbanos a productos frescos y nutritivos, beneficiando a las granjas periurbanas de los alrededores. En algunas provincias, los gobiernos locales respondieron a los cuellos de botella de los mataderos centralizando la actividad y pagando los costes de refrigeraci n para mantener operativo el sector ganadero,y contribuir as al objetivo final de garantizar la disponibilidad de alimentos para quienes no pueden salir de sus hogares. Es usted optimista? Sobreviviremos a la pandemia de coronavirus. Pero debemos entender -ahora- el enorme da o que las medidas adoptadas para combatirla infligir n a nuestro sistema alimentario mundial. La FAO tiene mucha experiencia en estas cuestiones y puede ayudar a los pa ses que necesiten asesoramiento estrat gico de forma r pida. Trabajando juntos, podemos mitigar este impacto, y es necesario hacerlo. La adopci n de las medidas mencionadas m s arriba y la b squeda activa de la cooperaci n internacional pueden ayudar a todos los pa ses a prepararse para una batalla que libraremos de forma conjunta. Contacto Oficina de Prensa, FAO
(+39) 06 570 53625
FAO-Newsroom@fao.org


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